Por: Ricardo Torres
Cuatro presidentes, décadas de escándalos y un patrón que no para. ¿Por qué seguimos eligiendo entre los mismos?
Política mágica: me hace pensar en Gabriel García Márquez. Como que los casos de corrupción y las consecuencias de los mismos solo se ven en este país. Aunque no sea así y haya casos de corrupción similares en toda América y en el mundo, mi país es el único que me duele.
Leyendo La Crónica Irreverente de Marino Zapete, me recordé de tantos casos que escuchaba cuando era pequeño, pero que nunca realmente entendí. Casos como los Super Tucanos con Leonel, Baninter con Hipólito, Odebrecht con Danilo y Senasa ahora con Abinader.
«Nunca tenemos la opción de un buen político, solo tenemos la opción del menos malo… y aún no peleamos.»
Leonel Fernández
1996–2000 / 2004–2012
- Super Tucanos:Sobornos por US$3.5 millones pagados por ‘Embraer’ para la compra de aviones.
- Sun Land:Un préstamo de US$130 millones realizado sin aprobación del Congreso Nacional.
- PEME:Desvío de aproximadamente RD$1,427 millones a través de nóminas ficticias.
Hipólito Mejía
2000–2004
Baninter:Fraude bancario que le costó al Estado cerca de RD$55,000 millones —aproximadamente el 15% del PIB de la época.
Plan Renove:Irregularidades en compra de vehículos por RD$1,800 millones.
Invernaderos:Malversación de US$50 millones destinados a la agricultura
Danilo Medina
2012-2020
- Odebrecht:US$92 millones en sobornos para la adjudicación de obras de infraestructura.
- Operación Antipulpo:Red de corrupción liderada por un familiar del presidente que defraudó más de RD$4,796 millones.
- Operación Coral:Entramado militar y policial con más de RD$4,500 millones en activos ilícitos.
Luis Abinader
2020–Presente
- Minerd:Auditorías revelaron irregularidades en contratos por más de RD$160 millones.
- Inposdom:Contrataciones irregulares y tráfico de influencias por un estimado de RD$100 millones.
- Senasa/Hacienda:Denuncias sobre pensiones especiales a allegados políticos por cientos de millones de pesos.
Al parecer, a lo único que nos podemos acostumbrar los dominicanos es a tener líderes con un súper escándalo de corrupción cada término. Si empezáramos a listar cada acto de clientelismo, lavado de activos o acción anti-cívica, no terminaría ni hoy ni mañana.
Algo mágico de este país es cómo, casualmente, todos nuestros políticos solo necesitan un término para arreglar el país, pero al experimentar el poder sufren de una amnesia terrible que los impulsa a repostularse —incluso cuando dieron su palabra de que no iba a ser una opción.
Hemos creado un ambiente perfecto para sembrar y cultivar lo que tenemos. Esta clase de políticos se confía más de la inercia del dominicano. Las «botellas» y los «amiguitos» son una posición verdadera y respetada; al menos así parece, porque dejamos que constantemente sigan creciendo estos casos.
De la antigua Roma sale el «denle pan y circo» para saciar la necesidad del campesino, del pobre. Estos senadores sabían científicamente la cantidad mínima de comida que debían ofrecer para evitar una revuelta; lo mismo con el entretenimiento. Esto sigue pasando aquí: en tiempos de campaña son dadivosos, y constantemente tenemos entretenimiento que no aporta valor. Pero a mí el pan ya me está muy seco y el entretenimiento me aburre.
El tiempo de cambiar es ahora, y es peleando unidos —no esperando un cambio que traerá uno de esos políticos.
«El tiempo de cambiar es ahora y es peleando unidos, no esperando un cambio que traerá uno de esos políticos.»

