Nota editorial: Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera.
¿Qué es la deuda buena?
La deuda buena es aquella que financia activos o capacidades que generan, con alta probabilidad, más valor futuro que el costo total del financiamiento hoy.
En términos simples: endeudarse ahora para incrementar ingresos o reducir costos de forma sostenible.
Buena vs. mala:
● Deuda buena: formación útil que eleva la empleabilidad, financiamiento para un negocio con flujo demostrable, o una hipoteca sostenible para vivienda (cuota manejable y patrimonio con fundamentos).
● Deuda mala: consumo por estatus o impulso (gadgets, vacaciones, “subir” el nivel de vida) sin retorno económico claro.
¿La regla clave?
El retorno esperado debe superar el costo total de la deuda (interés, comisiones y plazos).
Si el proyecto rinde 12% y la financiación cuesta 8%, existe margen. Si la deuda cuesta 35% y el retorno es incierto, la ecuación no cierra.
Un ejemplo ilustrativo:
Adquirir equipo que aumenta la productividad en torno al 30% puede justificar un crédito al 8%, siempre que el incremento de ingresos sea verificable y el flujo alcance para la cuota.
Alertas para evitar tropiezos
● Cuotas que exceden el 30–35% del ingreso mensual.
● Tasas variables sin un “colchón” de liquidez para absorber alzas.
● Ausencia de plan de pago y de flujo que soporte la deuda.
● La frase “se paga sola” sin números que la respalden.
Errores frecuentes
● Llamar “inversión” a cualquier gasto elevado.
● Subestimar el costo total de la deuda y sobreestimar los beneficios.
● Tomar deuda en ciclos de tasas altas sin un plan alternativo.
Tres preguntas antes de firmar
1. ¿Aumenta mis ingresos o reduce costos de forma medible?
2. ¿La cuota deja margen en mi presupuesto (no me asfixia)?
3. ¿Tengo plan de salida si algo sale mal (reserva, opción de prepago o refinanciamiento)?
Si alguna respuesta es no, lo prudente es esperar.
La deuda no es, por sí misma, el problema. El riesgo surge de la prisa y la desinformación.
Usada con criterio, puede ser una palanca; sin números y disciplina, se convierte en ancla.

